LA SECTA parte XI
Susana era una chica normal, no tenia gran belleza ni nada especial, lo único que pedía de la vida era ser una vampira y eso era lo que ella iba a lograr, había logrado ser la favorita del jefe principal y consideraba que tenia lo necesario para completar su iniciación, cosa que siempre le recordaba a Edgar, pero el siempre le decía que le faltaba solo un poco más, solo un poco mas... esa era la frase favorita de Edgar.
Cuando Susana fue elegida por ser la favorita para vigilar a la chica de la secta de vampiros y ella había decidido odiarla, ¿Cómo se iban a fijar en ella? solo le habían dicho que Samantha podía ser la novicia vampiro que llegaría a ser un vampiro completo antes que todos pero que tenían que asegurarse que ella fuera la elegida, ¿Por qué erigirían a Samantha? Ella sabía que Samantha era tan nueva como ella y sabia que no tenia aptitudes especiales, ¿no era más justo que eligieran a alguien mayor? ¿Por qué elegir a alguien tan joven como Samantha? ¿Por qué no elegirla a ella? Esas eran las preguntas que siempre se hacía Susana desde que le habían pedido que vigilara a Samantha.
El primer día que Susana vio a Samantha la encontró bonita pero eso solo hizo que aumentara la envidia y odio hacia ella, y aumento más cuando vio que tenía al mejor maestro: Marcos. Se decía que Marcos era el mejor de todos los novicios vampiros y se esperaba que pronto lo convirtieran, todos lo miraban con envidia y respeto a la vez y era querido por toda la comunidad y especialmente Susana, esa noche lo vio en la sala principal comiendo con Samantha y sintió celos de no ser la elegida. Cuando vio que Marcos veía de cariñosamente a Samantha, Susana casi enloqueció. ¿Cómo era posible?
Después, cuando trato de matar a Samantha y vio que Marcos la había salvado y la veía con ojos enamorados, Susana se dio cuenta de que había perdido una batalla, pero luego se dio cuenta de algo mas, Samuel también estaba enamorado de Samantha y eso si no podía ser posible. No. Susana siempre trataba de entablar conversación con Samuel, sabía que lo que más quería era ser vampiro pero de alguna forma sentía algo especial por Samuel, algo que la enloquecía. Amaba a Samuel.
Ahora Susana sabía que tenía que hacerle algo a Samantha, sabía que no podía hacer que Samuel se desenamorara de Samantha y menos ahora que Samuel la odiaba por haber tratado de matar a Samantha, no podía hacer nada contra Marcos porque era importante y lo único que le quedaba era hacer que Samuel tuviera celos de Marcos, o inventar algo contra Samantha y decírselo a Edgar, algo que mereciera la pena máxima: ser quemado vivo por el sol.
Susana decidió hacer las dos cosas.



